Ya desde bien pequeña me enganché
a estos chicos, yo diría que con diez u once añitos. Recuerdo pasar por delante
de la televisión y quedarme parada no sé porqué cuando veía cantar a aquel
chico que “me transmitía bastante” aun siendo yo tan pequeña. Era Enrique
Urquijo, claro está. Ya con esa edad
supe distinguir que no era cualquier voz, y que era alguien tremendamente
especial, que tenía un “no sé qué” que no tenían “los demás”.